El artista puertorriqueño Bad Bunny protagonizó el espectáculo de medio tiempo del Super Bowl LX, celebrado el 8 de febrero de 2026 en el Levi’s Stadium de Santa Clara, California, convirtiéndose en el primer solista latino en encabezar el evento y uno de los pocos en interpretar su show casi completamente en español. La presentación, de aproximadamente 13 minutos, fue concebida como un homenaje a la cultura puertorriqueña y a la comunidad latina.
El espectáculo contó con la participación de estrellas como Lady Gaga y Ricky Martin, además del grupo Los Pleneros de la Cresta. Entre los momentos más comentados estuvieron una boda real celebrada sobre el escenario, una casa convertida en fiesta y la aparición de celebridades como Cardi B y Pedro Pascal.
La presentación también generó repercusiones políticas. El presidente Donald Trump criticó duramente el espectáculo en su red Truth Social, calificándolo como “absolutamente terrible” y “uno de los peores de la historia”, además de describirlo como una “bofetada a nuestro país”. El exmandatario afirmó que el show no representaba los estándares estadounidenses y sostuvo que “nadie entiende una palabra” de la actuación, cuestionando incluso su contenido para audiencias familiares.

Pero eso no detuve a nadie, después de la presentación, la música del cantante registró un fuerte aumento en reproducciones: 23 canciones entraron en el Top 100 global de Apple Music, mientras la aplicación Shazam reportó un incremento del 400 % en búsquedas, el mayor para un artista latino. Además, el espectáculo fue visto por cerca de 135 millones de personas, consolidándose como uno de los eventos musicales más influyentes del año.
Más allá del show musical, la puesta en escena visibilizó temas como la identidad, la migración, el idioma y el sentido de pertenencia de millones de latinos que forman parte activa de la sociedad estadounidense. Y concluyó con un mensaje de unidad: “La única cosa más poderosa que el odio es el amor”




