La comunidad de Rigores, en el municipio de Trujillo, departamento de Colón, se convirtió esta mañana de viernes 22 de mayo, en el epicentro de un dolor indescriptible y colectivo. En una atmósfera asfixiante de luto, terror e impotencia generalizada, los habitantes y familiares dieron cristiana sepultura a las víctimas identificadas de la sanguinaria masacre perpetrada ayer en una plantación de palma africana en la finca Paso Aguán.
Los primeros civiles en llegar al sitio contabilizaron inicialmente más de quince cadáveres, una cifra espeluznante que posteriormente fue actualizada a veinte fallecidos por las autoridades del Ministerio Público, consolidando este hecho como una de las peores matanzas registradas en la conflictiva zona del Bajo Aguán.
Por su parte, el presidente Nasry Asfura se ha pronunciado sobre la tragedia en la aldea de Rigores de la siguiente manera:
Buenas noches, pueblo hondureño. Esta noche les hablo con dolor. Y antes de cualquier otra palabra, quiero dirigirme a las familias de las víctimas de la aldea Rigores, en Colón.
No hay palabras, ni las mías ni las de nadie. Solo Dios consuela y abraza el alma ante la pérdida de nuestros seres queridos.
Esta es una herida más que Honduras no merece. Esto no se olvida y esto no se va a quedar impune.
A ese dolor se suma también la pérdida de cinco miembros de nuestra Policía Nacional. A sus familias, a sus compañeros de uniforme y a toda la institución policial, les expreso nuestra solidaridad, nuestras oraciones y el compromiso absoluto de honrar su memoria con justicia.
El Ministerio de Seguridad, la Policía Nacional, las Fuerzas Armadas, la Dirección Policial de Investigación y el Ministerio Público están operando juntos en cada paso de la investigación.




