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JOH vuelve al país entre oración, apoyo familiar y expectativa política

El expresidente Juan Orlando Hernández regresó este domingo a Honduras después de permanecer 1,557 días en Estados Unidos, donde enfrentaba una condena de 45 años de prisión hasta ser indultado por el presidente estadounidense Donald Trump.

Su retorno, marcado por una amplia expectativa pública, política y mediática, representa un hecho inédito en la historia reciente del país y también un momento profundamente personal para su familia, sus simpatizantes y quienes siguieron de cerca el proceso judicial que enfrentó en el extranjero.

Hernández arribó a las 8:40 de la mañana al Aeropuerto Internacional de Palmerola, en Comayagua, a bordo de una aeronave privada con registro N606WJ. Vestía camisa blanca, jeans y calzado casual. Fue el último en descender del avión, acompañado por su abogado Renato Stabile y los generales retirados Willy Oseguera, Tulio Romero y René Barrientos, parte de su círculo de confianza.

Al pisar suelo hondureño, el exmandatario levantó las manos para saludar a familiares y simpatizantes que lo esperaban. Minutos después, protagonizó una escena cargada de simbolismo al abrazar a sus seres queridos y arrodillarse junto a ellos para orar.

Tras cumplir los trámites migratorios, Hernández abordó la paila de un pickup para saludar a centenares de personas que llegaron desde distintas zonas del país.

“Gracias, gracias, gracias…”, repetía mientras saludaba a la multitud.

En sus primeras declaraciones, dijo sentirse “feliz y agradecido con Dios” y pidió que los procesos judiciales en Honduras “no sean politizados”. 

Reencuentro familiar 

Siguiendo el cronograma familiar, Hernández se trasladó posteriormente a la Finca Rocío, donde ofreció su primera intervención pública tras su regreso al país.

El exgobernante afirmó que su retorno tiene dos propósitos principales: reencontrarse con su familia y enfrentar los procesos pendientes en Honduras. “La verdad no la pueden esconder”, expresó durante su mensaje.

También denunció intentos de humillación durante el proceso que enfrentó en Estados Unidos y reafirmó su convicción religiosa. “De rodillas solo ante Dios, mi creador”, manifestó.

En su discurso, Hernández dirigió un mensaje al Partido Nacional, al que calificó como una institución que “no se dividirá” y como “una joya que hay que cuidar”.

Asimismo, expresó su respaldo al presidente Nasry Asfura, a los alcaldes y al Congreso Nacional, al tiempo que aseguró que se mantendrá activo frente a lo que considere amenazas para el país.

“El día que yo vea que una amenaza radical amenaza Honduras, allí estará este indito pelo parado para defender el país”, declaró.

El exmandatario cerró su intervención reafirmando su origen e identidad. “Soy Juan Orlando Hernández, vengo de las tierras del ideólogo cacique Lempira y hoy, de la mano de Dios, estoy de regreso”, expresó. 

Recibimiento en Toncontín

Cerca de las 2:00 de la tarde, Hernández se trasladó al Aeropuerto Toncontín, en Tegucigalpa, donde fue recibido por otra multitud de simpatizantes.

Durante el acto, su esposa, Ana García, anunció que volvería a colocarle el anillo matrimonial que guardó desde su arresto en febrero de 2022, un gesto familiar que marcó uno de los momentos más emotivos de la jornada.

Sus hijos y su madre también ofrecieron mensajes de gratitud por el acompañamiento recibido durante los años en que Hernández permaneció fuera del país.

El evento contó con un amplio despliegue de seguridad. Según lo previsto por su familia, tras concluir las actividades públicas, el expresidente se dirigió a su residencia, de donde fue retirado hace más de cuatro años.

Para sus familiares, este regreso representa el cierre de una etapa dolorosa y el inicio de un nuevo capítulo personal, familiar y político para el exmandatario, en medio de un ambiente nacional marcado por reacciones encontradas, muestras de apoyo y amplio interés público.

 

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