Unos 30 estudiantes no reciben sus estipendios desde diciembre; enfrentan deudas de matrícula, alimentación y el riesgo inminente de perder su estatus legal en el país asiático.
La Asociación de Padres de Becarios Hondureños en Taiwán lanzó este jueves un desesperado llamado al Congreso Nacional, advirtiendo que la vida académica y la permanencia legal de 30 estudiantes se encuentran en estado crítico debido a la falta de desembolsos económicos.
A través de una carta pública dirigida al presidente del Legislativo, José Tomás Zambrano, los familiares urgieron la aprobación inmediata del Presupuesto General de la República, señalando que esta es la única vía para liberar los fondos que mantienen a los jóvenes en el extranjero.
Cinco meses en el olvido financiero
Según el documento emitido este 16 de abril, el último depósito que recibieron los estudiantes fue en diciembre del año pasado. Desde entonces, el grupo de becarios ha tenido que sobrevivir sin los fondos correspondientes a: Matrículas universitarias, mensualidades académicas, gastos básicos de manutención y vivienda.
“Esta situación coloca a los estudiantes en un estado de alta vulnerabilidad, ya que existe el riesgo inminente de que las instituciones educativas procedan con la cancelación de sus matrículas”, cita textualmente el comunicado.
Pese al compromiso del presidente Nasry Asfura con la continuidad de las becas, las soluciones siguen sin materializarse. Hace un mes, la Asociación de Padres de Becarios en Taiwán instó al mandatario mediante una carta pública a cumplir su promesa de campaña de restablecer relaciones diplomáticas con Taiwán.
Según la opinión de algunos padres consultados al respecto, si esta decisión ya se hubiese tomado, las autoridades taiwanesas habrían normalizado de inmediato la situación económica y académica de los 30 jóvenes que hoy se encuentran en el abandono. “Esto le permitiría un respiro económico al gobierno”, afirmaron.
El riesgo de la deportación
La crisis trasciende lo académico. Sin el respaldo financiero del Estado, los jóvenes no solo perderían sus estudios, sino que enfrentarían la obligación de abandonar Taiwán, al no poder demostrar solvencia económica para sostener sus visas de estudio.
La Asociación de Padres cerró su mensaje apelando a la “sensibilidad y responsabilidad” de los diputados, recordando que el futuro de estos profesionales depende de una decisión administrativa que no puede esperar más.





