Durante la instalación de la nueva
legislatura del Congreso Nacional, la presidenta de la Corte Suprema de
Justicia, Rebeca Raquel Obando, alertó
sobre la crítica situación de la violencia contra las mujeres, el aumento de la
carga judicial y la necesidad urgente de fortalecer el sistema de justicia en
Honduras.
En su
intervención, Obando reveló que en 2025 se registraron 14,685 denuncias
por violencia doméstica, concentradas principalmente en los
departamentos de Francisco Morazán y Cortés, que acumulan entre el 20 y 25 por
ciento de los casos a nivel nacional. Asimismo, informó que durante el mismo
año se contabilizaron 262 muertes violentas de mujeres,
una problemática que continúa siendo una de las principales causas de muerte
femenina en el país.
La titular
del Poder Judicial advirtió sobre serias debilidades en las investigaciones, al
señalar que solo 10 de esas muertes fueron tipificadas como femicidio,
y que el Ministerio Público judicializó apenas el 50 por ciento de los casos.
Además, indicó que aunque el 57 por ciento de las resoluciones judiciales en
casos de violencia doméstica favorecieron a las víctimas, cerca del 30 por
ciento de los procesos se declaran en abandono, reflejando barreras de acceso a
la justicia.
Como parte de
las acciones para enfrentar esta problemática, Obando anunció la creación del Observatorio
de Justicia y Género, que permitirá identificar territorios de
alto riesgo, especialmente en zonas de Lempira e Intibucá, y focalizar
estrategias de prevención.
La magistrada
también solicitó al Congreso Nacional respaldo para aprobar reformas a la Ley
Especial Contra la Violencia Doméstica, elaboradas junto
al Ministerio Público, la Policía Nacional y la sociedad civil, con el objetivo
de cerrar espacios de impunidad y fortalecer la protección a las víctimas.
En otros
temas, informó que anualmente ingresan más de 14,500 casos de
familia, en su mayoría relacionados con pensiones alimenticias;
que en 2025 el sistema penal recibió 45,135 casos, un
incremento del 20 por ciento; y alertó sobre el aumento de demandas laborales
contra el Estado, especialmente en períodos de transición gubernamental.
Finalmente,
exhortó al Congreso a garantizar al Poder Judicial la asignación constitucional
mínima del 3 por ciento de los ingresos corrientes,
advirtiendo que sin mayor inversión se limita la capacidad de respuesta del
sistema judicial ante la creciente demanda de justicia.



