Acabo de recibir en Nueva York el Premio Richard Nixon “Libertad sobre el socialismo”, otorgado por el Club Metropolitano Republicano.
Asumo este reconocimiento con profunda humildad, consciente de que no me pertenece de manera individual, sino que le corresponde a todo el pueblo hondureño.
Este galardón distingue a quienes defienden la democracia en contextos donde se ha intentado imponer el odio, la división y el autoritarismo. Honduras es un ejemplo ante el mundo: ustedes lograron lo que pocos pueblos han conseguido, derrotar a la izquierda sin recurrir a la violencia.
Con estoicismo, dignidad y paciencia, resistieron abusos, ilegalidades e imposiciones. Esperaron con firmeza el momento decisivo, y en las urnas hablaron con claridad y determinación.
Eligieron el amor sobre el odio, la unidad sobre la división y el orden sobre el caos. Con valentía y madurez cívica, defendieron y preservaron la democracia.
Este premio es de ustedes. El pueblo hondureño es el verdadero merecedor de este reconocimiento y de cada aplauso.
No les vamos a fallar.






